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Profesora y licenciada en Historia. Río Gallegos (Santa Cruz). República Argentina

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martes, 29 de septiembre de 2009

Informe TTC - El ¿poder? de los blogs

Para el informe, he elegido el texto de David de Ugarte (2007), El poder de las redes. Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo, correspondiente a la cuarta sesión de este módulo.
El autor comienza preguntándose qué tienen de nuevo la "redes sociales", de las que tanto se habla en la actualidad, ya que la sociedad siempre ha sido una red de personas que se relacionan. Los elementos novedosos que observa son: Internet y la eclosión de una nueva esfera de relación social que pone en contacto a millones de personas cada día, la aparición de una amplia literatura sobre redes aplicada a todos los campos y, sobre todo, los movimientos que van desde la revolución hasta la protesta cívica, pasando por episodios no clasificables, a los que Juan Urrutia las llamó "ciberturbas" y Rheingold, "multitudes inteligentes". Ugarte postula ver todo ese conjunto como "síntomas de una nueva forma de organización y comunicación social que poco a poco va tomando fuerza y con la que se pueden defender ideas muy diferentes, cuando no opuestas" (pp. 24) y busca "definir ese algo y ver cómo las personas normales podemos ganar con ello independencia y poder" (pp. 25).
La obra se divide en tres partes: primero, una historia de cómo las redes sociales, el mapa de relaciones a través del cual se mueven las ideas y la información, han cambiado a lo largo del tiempo impulsadas por las distintas tecnologías de comunicación; en segundo lugar, se analizan los nuevos movimientos políticos, desde las Revoluciones de Colores en el Este de Europa hasta las ciberturbas en distintos lugares del mundo, para finalmente trazar los modelos fundamentales de ciberactivismo que llevan a la difusión masiva de nuevos mensajes desde la propia red; y, en la tercera parte, se extraen conclusiones útiles para personas, empresas y colectivos de todo tipo sobre cómo comunicar socialmente en un mundo en red distribuido.
A los efectos de este análisis, me centraré en el capitulo "De la pluriarquía a la blogósfera". Ugarte distingue tres tipos de redes: centralizada, descentralizada y distribuída. Son tres formas de disposición, o topologías, según cómo se conectan entre sí los nodos y fluye la información entre ellos. Para el autor, "la clave para poder explicar la gran mayoría de los nuevos fenómenos sociales y políticos a los que nos enfrentamos consiste en entender la diferencia entre un mundo en el que la información se distribuye en una red descentralizada y otro en el que los hace en una red distribuída" (pp. 28). En una red "descentralizada", aparece la noción de jerarquía. Más arriba se está en la pirámide informacional, menos se depende de otros para recibir y transmitir información. Así, la capacidad para trasmitir, convocar y actuar, necesaria para la acción política, se concentra en unos pocos nodos. En cambio, en una red "distribuída", no se depende de nadie en exclusiva para enviar un mensaje, pues no existen los filtros únicos. Siguiendo a Bard y Soderqvist, de Ugarte afirma que en una red distribuida cada uno decide sobre sí mismo, pero no puede ni tiene ocasión para decidir por otros. Por más que haya nodos más conectados que otros, es una red de iguales. Ese sistema, en el que alguien propone algo y responden quiénes están de acuerdo, se llama "pluriarquía", diferente a la democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría ante una diferencia de opinión, convirtiéndose, por ello, en un "sistema de escasez".
En estas redes "distribuídas", los blogs o bitácoras son la clave. Estas herramientas son sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación que han hecho posible el nacimiento del primer medio de comunicación distribuído: la blogósfera. Se trata de un entorno informativo en el que se reproducen los presupuestos, condiciones y resultados del mundo pluriárquico. En la blogósfera, se tiende a eliminar la separación emisor/receptor, ya que todos pueden publicar; desaparece la capacidad de filtro. Es imposible controlar la información que llega a los nodos finales mediante el manejo de unos cuantos emisores.
Es interesante cómo se caracteriza al blogger, autor del blog. Se lo diferencia del periodista tradicional, ya que no es un “especialista”, y escribe, de forma indistinta, ya sea sobre su vida personal o de temas de actualidad. En esto, el autor observa una negación práctica de la división del trabajo característica de las redes jerárquicas descentralizadas. El blogger “/…/ es a veces fuente directa, muchas veces analista de otros bloggers y fuentes y casi siempre seleccionador de terceras fuentes para sus lectores” (pp. 43). Un blogger no busca una retribución monetaria, sino que sus incentivos son el prestigio, el número de lectores, enlaces y citas publicadas por otros blogosnautas.
A partir de estos elementos, de Ugarte compara diferentes modelos informacionales. Durante el siglo XX, la información se regía por el modelo estructural descentralizado de las redes de telecomunicaciones, y era un producto que se comercializaba por los “ciudadanos Kane y los Estados” (pp. 45). Se respondía a la lógica del periódico como fábrica de noticias, como mediación informativa insustituíble y necesaria. El periodista se posicionaba como un mediador que garantizaba el derecho colectivo a la información. Era el sistema informativo industrial en el que era indispensable, para emitir opiniones, contar con el capital para montar un periódico. “Los medios eran los cancerberos de la información, que extraían unos profesionales, llamados periodistas, de la misma realidad, dándole su primera forma textual: la noticia. Los periódicos eran, pues, el resultado de una actividad profesional especializada que se aderezaba con la opinión de una serie de firmas, valiosas por su posición en el árbol jerárquico y, se suponía, mejor informadas” (pp. 46). En la blogósfera, parte de la “enredadera digital”, las fuentes aparecen de forma hipertextual y en tiempo real, aportadas por los propios protagonistas, no por el corresponsal. El centro ya no está en la redacción, en la conversión de la información de hecho a noticia, sino en la selección de fuentes, disponibles, de forma inmediata, para el lector. Ahora importan la interpretación y el análisis, que darían lugar a una “esfera pública ciudadana no mediada industrialmente” (pp. 47). Este desarrollo de la sociedad de redes distribuídas permitiría la expansión de “nuestra autonomía personal respecto a las instituciones establecidas” (pp. 48), otorgando más libertad a los ciudadanos. Esta esfera informativa “pluriárquica”, significaría un proceso de reorganización del poder que tiende a una estructura de información distribuída. Cada persona podría convertirse en “periodista de su propio medio, nodo del gran medio reticular y distribuído que sería la blogósfera como un todo” (pp. 48) La blogósfera permitiría la redistribución del poder informativo entre la ciudadanía, donde ningún nodo es imprescindible ni determinante, donde todos, potencialmente, son iguales. Los blogs serían la manifestación de la “pluriarquía” como posibilidad de organización de una nueva sociedad. La blogósfera representa, para de Ugarte, el inicio de una “verdadera reconquista de la información y el imaginario como creaciones colectivas y desmercantilizadas” (pp. 48). Ahora bien, las consecuencias serían más profundas, ya que las transformaciones en la estructura de la esfera informativa, influirían en el sistema de representación política. La emergencia de las redes distribuídas ofrece, como perspectiva, “un mundo de fronteras difuminadas sin mediadores profesionalizados “necesarios”, sin elites filtradoras “insustituibles”(pp. 49).
Hasta aquí lo planteado por de Ugarte. Por mi parte, me permito dudar del poder transformador de los blogs, por lo menos en las actuales circunstancias del ambiente en que vivo y trabajo. Creo que son necesarias, primero, transformaciones políticas, económicas, sociales y educativas para que una herramienta como el blog manifieste sus potencialidades. Considero que el autor peca de un optimismo ingenuo al afirmar que los blogs tienen, por sí mismos, el poder de modificar las relaciones de poder. Son alternativas de comunicación, que permiten relacionarse de manera diferente con la información y las fuentes de la misma, pero, por ahora, nada más. Veremos en el futuro.

Bibliografía

UGARTE, David de (2007), El poder de las redes. Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo. Disponible en http://www.deugarte.com/gomi/el_poder_de_las_redes.pdf

viernes, 25 de septiembre de 2009

Multitudes, ¿inteligentes?

Al leer, en el texto de la cuarta sesión del Módulo TTC, sobre las “smart mobs” o multitudes inteligentes, me surgieron algunas reflexiones. Con ese nombre, se hace referencia, siguiendo a Howard Rheingold, a personas que, utilizando Internet y/o dispositivos móviles de comunicación, acuerdan reunirse para lograr un objetivo determinado (fines políticos, lúdicos, otros). Se trataría de multitudes autoorganizadas que generan una inteligencia emergente y colectiva, cuyo impacto se observa en situaciones concretas. Irremediablemente, pensé en el texto de José María Ramos Mejía, Las Multitudes Argentinas, publicado en 1899. Allí se estimaba que, lejos de demostrar inteligencia y racionalidad, las “multitudes”, en la que las personas dejaban de lado su personalidad individual, actuaban guiadas por el “puro instinto”. Sumidas en “alucinaciones”, sus actos podían derivar en todo tipo de desbordes. Eran potencialmente peligrosas, por lo que había que controlarlas. Por supuesto, tanto la obra de Ramos Mejía, como sus supuestos teóricos, se hallan, actualmente, superados. ¿Por qué, entonces, realizo esa conexión?. Porque me parece que no necesariamente de la reunión de personas que se han autoconvocados por medio de la nuevas herramientas tecnológicas deba surgir algo inteligente. ¿O podemos calificar de ese modo a juntarse para pegarse con almohadas o a practicar un paso de baile? No juzgo los objetivos de esas reuniones, pero no estoy de acuerdo con llamarlas “inteligentes”. Quizás tengo un concepto de inteligencia algo restringido. Puede ser. De todos modos, acuerdo con Herve Fisher cuando manifiesta que "las tonterías de las multitudes también existen”.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El constructivismo radical

Me gustaría compartir una cita del texto de Paul Watzlawick, que nos ofrece una síntesis de su pensamiento:
"/.../si hubiera hombres que vivieran de verdad la idea de que ellos son los constructores de su propia realidad, se caracterizarían por tres propiedades especiales. Primero, serían libres, pues, el que se sabe constructor de su propia realidad, también puede crearla con otra forma en todo instante. Segundo, ese hombre sería responsable en el más profundo sentido ético, pues, quien ha comprendido de hecho que él es el constructor de su propia realidad, no cuenta ya con la opción de evadirse a la cómoda excusa de la coacción ejercida por las cosas ni con la de echar la culpa a otros. Tercero, un hombre de esas características sería conciliador en el sentido más profundo del término./.../"
(Watzlawick, 1995)



lunes, 27 de julio de 2009

Sobre el significado de "extranjero".

Imperdible la entrevista a Néstor García Canclini publicada en el último número de la Revista Ñ. El antropólogo argentino, residente desde hace años en México, en ocasión de la presentación del último libro que coordinó, Extranjeros en la tecnología y en la cultura, afirma que la condición de "extranjero" va más allá de las fronteras geográficas. Habla de los "extranjeros digitales", es decir, aquellas personas que no dominan las nuevas tecnologías. Frente a la pregunta de si esa extranjería está determinada por el mercado, García Canclini cree que la tecnología, a través de los nuevos hábitos y formas de sociabilidad que provoca, redimensiona la desigualdad sociocultural, expresada en los desniveles económicos y educativos. En la entrevista, además, analiza el impacto de las nuevas tecnologías en la política, la producción cultural y las formas de relacionarse. Para leer el artículo completo, ir a http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/07/25/_-01963526.htm.

miércoles, 15 de julio de 2009

Informe EATIC: ¿Por qué enseñar y aprender con TIC?


Cuando decidí realizar esta Diplomatura una serie de preguntas rondaban en mi mente: ¿por qué debía integrar las TIC a mi realidad, como enseñante y como estudiante?, ¿qué agregarían las TIC a mi práctica docente?, ¿aprenderían distinto y mejor mis alumnos?.
Para intentar responder a alguno de esos interrogantes, me parece interesante el análisis del siguiente texto: SALOMON, G., PERKINS, D., GLOBERSON, T. (1992), “Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana con las tecnologías inteligentes”[1].
Los autores comienzan preguntándose si el uso de las computadoras y los programas que las acompañan “mejora el rendimiento intelectual y la capacidad de los que las utilizan”[2].
Para comenzar, distinguen dos tipos de efectos de las tecnologías inteligentes. Por un lado, hablan de “efectos con la tecnología”, cuando trabajar con una computadora influye en lo que “se hace”, en la “calidad” de los resultados y en “cuando” se hace. Por otro lado, llaman “efectos de la tecnología” a las modificaciones, relativamente duraderas, que se reflejan en las capacidades cognitivas generales (dominio de conocimiento, habilidad, profundidad de la comprensión) de alguien, “como consecuencia” de uso de esa tecnología.
El primer caso, el de la colaboración intelectual entre la computadora y quien la utiliza, muestra una asociación intelectual en la que los resultados van de la mano con el esfuerzo de conjunto. Los autores hablan de “instrumentos cognitivos”, o “tecnologías de la mente”, porque permiten al usuario, al asumir una parte importante del proceso cognitivo, trasponer los límites de su sistema cognitivo.
Ahora bien, para lograr esos efectos, es necesaria la “colaboración consciente”. Es decir, los procesos mentales que se ponen en juego deben ser de tipo no-automático, estar controlados por la voluntad de la persona, no por la tarea o actividad ni por los materiales, y exigir un esfuerzo. Estos procesos, definidos como mindfullnes o atención voluntaria, significan la implicación atenta y voluntaria en una tara. El rendimiento será mejor cuando se opera con atención y a conciencia.
En conclusión, las computadoras “ofrecen una posibilidad de colaboración capaz de ampliar el rendimiento intelectual del usuario. Pero el grado de realización o cumplimiento de este potencial depende en gran medida del compromiso voluntario del usuario. No depende solamente de la “pareja” de interacción estudiante/ordenador sino de CÓMO se emprende la colaboración”[3].
El segundo caso, el de los efectos cognitivos “de” la interacción con los programas informáticos, considera la factibilidad de que, luego de trabajar con la computadora, quede un residuo cognitivo “transferible”, es decir, estrategias y habilidades que el individuo pueda utilizar en otras situaciones, especialmente, cuando no dispongan de la tecnología.
En el caso de la realidad escolar, habría que preguntarse cómo es posible lograr el efecto cognitivo deseable a través del diseño, la actividad y el entorno, de modo que se aliente la abstracción consciente de habilidades y estrategias mentales.
En este punto, es necesario tener en cuenta los contextos dentro del cual la tecnología influye en el razonamiento humano. Sobre todo dos: el “teórico” y el “práctico”.
Con respecto al primero, hay que considerar que las tecnologías, entre ellas las computadoras, afectan la mente a través de las operaciones mentales específicas empleadas para realizar determinadas actividades. Y, tanto las operaciones como las actividades se dan en una determinada cultura, que las promociona o no. Aparte, hay una relación recíproca entre una tecnología, los tipos de actividad, los efectos cognitivos y las funciones sociales. Los autores dan como ejemplo el uso de las computadoras en las escuelas. Si llegaran a ser el centro de la educación, toda la cultura escolar se transformaría, “de un sistema de conocimientos impartidos se podría ir a un régimen de exploración libre y a una re-creación de conocimientos”[4] . Y esa modificación, a su vez, le otorgaría otro rol a la computadora dentro de la escuela.
En el segundo, es imprescindible que la cultura cambie para que la tecnología inteligente produzca cambios mentales profundos. Aquí los autores afirman algo que es muy significativo para la tarea educativa: “no se puede esperar impacto importante alguno cuando se practica la misma vieja actividad con una tecnología que hace que se realice esta misma actividad más rápidamente o con mayor facilidad. Es preciso cambiar la actividad, y esto no puede efectuarse en un vacío cultural”[5]. Hay una “nube de variables correlativas”, tecnología, actividad, objetivo, ambiente, rol del profesor, cultura, que afectan en forma simultánea la mente. Es decir que, para obtener los efectos cognitivos deseables, se necesita mucho más que introducir una computadora o un nuevo programa.
Para concluir, los autores responden afirmativamente a la pregunta sobre si las máquinas pueden hacer más inteligentes a las personas. Pero, ello no sería una consecuencia automática del avance tecnológico sino del diseño de herramientas tecnológicas apropiadas y de un entorno cultural adecuado.
En este último sentido, considero que es fundamental que el uso de la TIC, para que produzca un mejoramiento en el rendimiento de los alumnos, se realice en el marco de un proyecto educativo que contemple el fomento de aquellas capacidades que se quieren desarrollar.
Por ello, me parece muy acertada la propuesta de Jonassen, quien propone el uso de mindtools. Con este concepto se refiere a “herramientas de representación del conocimiento que utilizan aplicaciones de programas de computación tales como bases de datos, planillas de cálculos, redes semánticas, sistemas expertos, conferencias por computadora, multimedia e hipermedia, programación y micromundos, para comprometer a los estudiantes en el desarrollo del pensamiento crítico. Las mindtools son socias intelectuales que facilitan la construcción del conocimiento y la reflexión”[6].

Bibliografía

Se han utilizado los textos que aparecen en las citas al pie.
[1] Texto extraído de Revista CL&E. Comunicación, lenguaje y educación, Nº 13, (pág. 6-22).
[2] Ibídem, pág. 3.
[3] Ibídem, pág. 6.
[4] Ibídem, pág. 11
[5] Ibídem, pág. 11
[6] JONASSEN, D.H. (1996), Learning from, learning about, learning with computing: a rationale for mindtools. Computer in the classroom: mindtools for critical thinking, (pp. 3-22), Englewood Cliffs, New Jersey, Merrill Prentice-Hall, pág. 17.

domingo, 21 de junio de 2009

Informe BATA: WIKIPEDIA: ¿sí o no?

Para realizar este informe intentaré relacionar e integrar los distintos textos que se refieren a Wikipedia, trabajados en la tercera sesión de este módulo.
Wikipedia puede ser considerada un ejemplo extremo de una de las aplicaciones más difundidas de la Web 2.0, las wikis[1].
A través de los distintos artículos, podemos conocer las características generales de funcionamiento de Wikipedia, sus fortalezas y sus debilidades.
Francis Pisani informa que Wikipedia es un emprendimiento que nació el 15 de enero del 2001, a partir de la iniciativa de Jimmy Wales y Larry Sanger[2]. Surgió con el objetivo de ser una enciclopedia en la que cualquier internauta pudiera participar. La administración, contraria a las jerarquías tradicionales y a la propiedad privada de los contenidos, está costituída por un grupo de miembros electos (300 ingleses, 100 alemanes) que no perciben suma alguna por su trabajo. Los usuarios, registrados y anónimos, se desenvuelven en un ambiente regido por la flexibilidad y el respeto. El principio que rige a la comunidad es el “punto de vista neutral”, según el cual, se busca el consenso entre los miembros[3].
El “punto de vista neutral” significa que todos los que editan, discuten los temas hasta llegar a un consenso, y si ese acuerdo no se alcanza, se presentan dos versiones, una mayoritaria, y otra bajo el título “teorías alternativas”. Si se considera a Wikipedia, como un experimento social, en el que no hay ventajas para la autoridad académica, sino que todos lo que escriben tienen el mismo poder, el “punto de vista neutral” sería un contrato entre personas libres para decidir, por sí mismos, sobre lo que es verdad o no[4].
Con respecto a las críticas al “punto de vista neutral”, que privilegiaría el consenso antes que la verdad, que habría riesgo de caer en el relativismo o en producir discursos infundados, desde Wikipedia se aclara que el principio rector es el de “pertinencia”. La “neutralidad” sobrevendría luego del debate entre los expertos sobre un tema, cuando Wikipedia se abstendría de tomar partido entre posiciones enfrentadas[5].
Al hablar de las fortalezas y debilidades de Wikipedia, su principal virtud, la total apertura a todo aquel que quiera colaborar, se convierte en la causa de sus defectos. Las principales críticas[6], que aparecen en los textos analizados, se pueden resumir en los siguientes puntos:
· Ausencia de validación de la información por autoridades reconocidas, lo que provoca falta de credibilidad en sus contenidos. El “antielitismo” y la falta de respeto por los expertos causarían la falta de colaboración organizada con los medios universitarios para la tarea de verificación.
· Anonimato de los colaboradores. Falta de responsabilidad por lo que se publica y ausencia de referencias bibliográficas. Aunque esta situación estaría cambiando ya que los controles, ejercidos por los “bibliotecarios”, serían más estrictos y los contribuyentes anónimos no podrían crear sino escribir sobre lo que ya existe.
· Los contenidos tienen una calidad muy desigual. El estilo, plano y mezquino, tendería hacia la mediocridad. Se presenta la información como una compilación de datos, sin un esfuerzo de síntesis ni de sistematización.
· Presencia de personas desagradables. Pero, si se intenta establecer algún control se iría contra el primer principio de Wikipedia, el acceso libre.
· Falta de filtros por parte de los editores y del comité de validación, lo que daría lugar a la publicación de información errónea o tendenciosa. Esto la volvería especialmente peligrosa para el trabajo con alumnos y estudiantes
· Los contenidos publicados estarían ligados a los centros de interés de los redactores y contribuyentes, por lo que se producirían lagunas en el campo del conocimiento.
· Circularidad de las fuentes de información, ya que, en muchas ocasiones, un artículo de Wikipedia remite a otro.
· El anonimato y la falta de filtros para la edición permitirían que se produzcan situaciones como el intento de un país, Israel, de “tocar” las entradas relacionadas con su enemigo, Palestina, para modificarlas según su conveniencia[7].
Frente a estos defectos, se pueden mencionar las principales virtudes de Wikipedia:
· Si bien la calidad de los artículos es materia de discusión, se observa solidez y profundidad en las referencias exteriores.
· Permite el acceso libre al conocimiento digital, en forma gratuita, en el idioma de cada parte del mundo.
· Al facilitar que el usuario pueda editar, modificar y crear nuevos enlaces internos, los posibles errores pueden salvarse más rápidamente que en una enciclopedia tradicional.
· La total apertura a todo aquel que quiera formar parte de esta comunidad, da lugar a la expresión de la diversidad cultural, ya que cualquier tema puede ser discutido desde todas las perspectivas posibles.
· La facilidad para leer y reescribir permite que la actualización de la información y de los temas tratados sea permanente.
A modos de conclusión, creo que Wikipedia debe ser utilizada, tomando en cuenta sus virtudes y defectos, como cualquier obra de referencia, digital o impresa. Es decir, como el “inicio” y no el “fin” de un trabajo de búsqueda de información.

[1]Wiki, wiki (rápido en lengua hawaiana), es una herramienta que permite crear documentos y publicar contenidos de manera colectiva, y cuyas características más sobresalientes son la interacción y el trabajo colaborativo de los usuarios. Son un conjunto de páginas Web, hipervinculadas entre si por los enlaces que se van creando en cada texto. (para más información véase el desarrollo de la Segunda Sesión del Módulo BATA, “De la comunidad mediada al software grupal”, pág. 13 y14).
[2] Este último renunció al proyecto y se convirtió en uno de los principales críticos.
[3] Véase Pisani, Francis “Cómo funciona Wikipedia, la mayor enciclopedia del mundo” en http://www.francispisani.net/2005/02/como_funciona_w.html/
[4] Véase “Wikipedia: entre la buena fe y el caos” en http://kriptopolis.org/wikipedia-entre-la-buena-fe-y-el-caos
[5] Véase “Critiques de Wikipédia” en http://fr.wikipedia.org/wiki/Critiques-de-Wikipedia
[6] Véase “Wikipedia vs Enciclopedia Británica: la discusión en los Blogs” en http://www.clarin.com/diario/2006/01/11/um/m-01122651.htm/
[7] Véase Kukso, Federico, “Wikipedia se fue a la guerra”, en http://criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=3714

martes, 16 de junio de 2009

Informe TyD: Las TIC y su impacto en mi vida


Durante los últimos 15 años, o 20 para hacer coincidir el período analizado con cambios fundamentales en mi vida, las herramientas tecnológicas fueron ingresando a mi vida, personal, profesional y social, de forma lenta pero inexorable. Es decir, cada vez que adoptaba alguna de esos artefactos, muchas veces resignadamente, ya no lo abandonaba. Se convertía en indispensable.
Para realizar el análisis solicitado en las consignas, elegí dos de las herramientas tecnológicas del conjunto que ha experimentado un avance vertiginoso en las últimas décadas: la computadora personal o PC y la conexión a Internet. Mi relación con ellas es ilustrativo de cómo he ido tomando contacto con todas lo demás elementos de la convergencia tecnológica (informática, telecomunicaciones y electrónica)[1].
Si mis recuerdos van un poco más hacia atrás en el tiempo, infancia y juventud, me observo totalmente ajena a las herramientas que caracterizan a la Sociedad de la Información. En mi trayectoria escolar, primaria y secundaria (década del 70), y en la formación universitaria de grado (principios de los 80), sólo recuerdo el uso intensivo de la fotocopiadora y de la máquina de escribir. Sí, yo pertenezco a una generación que todavía concurría a una academia privada a aprender dactilografía. Experimenté una alegría inmensa cuando mis padres pudieron adquirir una máquina de escribir para mi uso personal.
Si hurgo en mi memoria, aparece, sin embargo, un detalle. Formé parte del primer grupo de alumnos de mi facultad que fue “informatizado”. Cuando me informaron al respecto, no entendí qué significaba. Me entregaron unas tarjetas agujereadas que debía entregar para realizar todo trámite académico. La única consecuencia que recuerdo de ese “adelanto” es que, como me inscribía para los exámenes finales con esas tarjetas, nunca aparecía en las listas y debía ir a reclamar.
Luego, con el pasar de los años empezaron a aparecer, por todos lados, los cursos para “aprender computación”. Preguntaba qué se enseñaba y me mostraban unos esquemas o me hablaban en términos totalmente crípticos para mí. Era una actividad para “iniciados”. Nadie, en mi círculo familiar o social, poseía una computadora. Sólo veía las que estaban en negocios o instituciones. No me atraían y no me imaginaba cómo integrarlas a mi vida. Ni hablar de Internet. Era, definitivamente, magia.
Ya recibida de Profesora y Licenciada en Historia, comencé a desempeñarme en la actividad docente. Corría el año 1987. Me había mudado de Córdoba a Río Gallegos. Un colega me aconsejó aprender a usar la computadora ya que todo pasaría por ella en el futuro. No capté el mensaje en ese momento. Pero, las computadoras comenzaron a cercarme. Estaban en todos lados, en todas las actividades. Me decidí. Aprendería computación.
Inicié un periplo por cursos de “operador de PC”. Hice varios, con distintas características, a algunos los finalicé. Pero, como no disponía de una máquina propia, no lograba utilizar lo que aprendía, lo olvidaba, y me parecía que todo era pérdida, de dinero y de tiempo. Seguía realizando mis tareas a mano o con la máquina de escribir.
A fines de los 90, decidí encarar la realización de un posgrado. Y, para ello, fue condición sine qua non, la adquisición de una PC y la conexión a Internet, vía dial up. Y, para optimizar su uso, compré un curso, por correo, para aprender a usar lo que me interesaba, el procesador de texto. Todo lo demás, lo fui aprendiendo por ensayo y error, observando y preguntando a parientes, amigos y colegas más experimentados.
A esa primera PC, la conservé muchos años, todos los que pude. La renové, al igual que la conexión a Internet, cuando el avance tecnológico las volvió obsoleta. En el lugar donde vivo, hay un solo proveedor del servicio de banda ancha, por lo que el mismo es lento, malo y caro. Pero, no hay opción. También he incorporado aquellos complementos que son necesario para un mejor aprovechamiento de esta herramienta: webcam, aunque ésta fue regalada, porque un pariente lejano quería verme, pendrive, multifunción, ésta última para reemplazar a la vieja impresora, cuyos cartuchos de tinta eran carísimos.
Actualmente, utilizo la computadora personal para trabajar, estudiar, y comunicarme con familiares y amigos. Su uso me ha facilitado la tarea docente. Todo está disponible para ser utilizado, corregido y aprovechado varias veces. En el aspecto de la formación profesional permanente, la PC y la conexión a Internet me han permitido realizar cursos virtuales, que son, en este momento de mi vida personal, las únicas oportunidades factibles de capacitación. Y, ambas, PC e Internet, son indispensables para contactarme con la familia y los amigos que viven lejos
Con respecto a la relación entre la PC, Internet y mi práctica docente, el aprovechamiento que he hecho de las mismas es mínimo. Utilizo la informática para agilizar mi tarea en lo que se refiere a realizar planificaciones, programas, actividades, evaluaciones, listados. Me comunico, vía mail, con algunos colegas y con algunas instituciones, especialmente la universidad. Pero, de acuerdo a la bibliografía, no he realizado ningún cambio metodológico que me permita afirmar que ha habido una apropiación de la herramienta. Me he limitado a solicitar a mis alumnos que presenten sus trabajos en un procesador de texto, o que realicen alguna búsqueda de información. O, para mejorar la comunicación, ya que pueden enviarme sus producciones por correo electrónico. Sólo los alumnos de la universidad utilizan esta última opción. Es decir, nada que no pudiera hacer sin la PC, sólo que más rápidamente[2].
Es decir, que la computadora personal y la conexión a Internet han modificado, favorablemente, muchos aspectos de mi vida, personal y profesional. Pero, haciendo un análisis más detallado, veo que, en algunas esferas de mi cotidianeidad, no tienen presencia. Y, si las uso, es porque no tengo otra alternativa. Un ejemplo, es el uso del tiempo libre. Jamás elijo, para divertirme o pasar un rato agradable, prender la PC o conectarme a la red. Si leo el diario on line es porque no llega a mi ciudad aquel que a mí me interesa. Si veo películas por la PC o en el reproductor de DVD, también incorporado tardíamente, cuando ya no podía alquilar nada en VHS, es porque en mi ciudad ya no hay cine. No chateo ni “navego” porque sí. No uso facebook ni similares.
Para finalizar cabe preguntarme, ¿soy parte de la Sociedad de la Información? Puedo decir que sí, que como usuaria utilizo todas aquellas herramientas que, según mi criterio, mejoran mi calidad de vida personal y laboral. Pero, no me siento atraída por las “novedades” del avance tecnológico per se. Es más, soy reticente a incorporarlas. Siento que el mercado quiere crearme la necesidad de tener siempre lo “más nuevo”, porque necesariamente es “mejor”. Y en mi desempeño docente, no me considero preparada para realizar un uso novedoso, que signifique un cambio de metodología, de la informática. Esa es una de las razones por las que estoy realizando esta capacitación.

BIBLIOGRAFIA

He utilizado los textos indicados como “bibliografía” básica en las dos sesiones de este módulo de trabajo.
[1] Me considero bastante reticente a incorporar artefactos electrónicos sin un riguroso análisis crítico sobre la incidencia que van a tener en mi vida. No utilizo ni mp3 ni mp4, no los considero necesarios. El teléfono celular es una adquisición tardía a la que todavía no me acostumbro a usar. En mi hogar, hay un solo televisor, de los comunes, que debe ser compartido por toda la familia. La conexión al cable es indispensable en Río Gallegos, ya que la televisión por aire es espantosamente mala.
[2] En las escuelas en las que trabajo, se observa claramente la concreción de la idea, errónea, de que “los alumnos deben contar con computadoras conectadas a Internet” para que todo, en educación, mejore sin más.